Está envuelto en papel imitando hojas de árbol con las que antes se envolvía este fabuloso queso pero que, por higiene, se dejó de usar. Es una leyenda urbana muy extendida el que los quesos que presenten gusanos o larvas en su interior son los de mejor sabor, pero la aparición de larvas en este queso implica un error en el proceso de almacenaje o de transporte.

El proceso de maduración se lleva a cabo cuando la humedad relativa es del 90% y la temperatura oscila entre 8 y 12 °C. En estas condiciones se desarrollan en el queso hongos del tipo penicillium, lo que le aporta las zonas y vetas de color azul-verdoso.

El queso apenas presenta corteza, ya que tiene una superficie de forma untuosa y blanda similar a la del interior. Cuando está maduro tiene un color verde-azulado y la masa es cremosa, con un rico olor. El queso será más o menos amarillo cuanta mayor sea la cantidad de leche de vaca que se ha utilizado, aunque por lo general presenta un tono más bien blanco. Tiene un delicioso sabor, cremoso, especial para untar o para salsas.